La proctoscopia, también llamada rectoscopia, es un procedimiento de diagnóstico que nos permite examinar directamente el interior de tu recto y canal anal. Utilizamos un instrumento corto y delgado llamado proctoscopio para visualizar la mucosa y detectar anomalías como hemorroides, fisuras, pólipos, inflamación o la causa de un sangrado. Es un examen fundamental para obtener un diagnóstico claro y rápido de problemas en la parte final del tracto digestivo.
La preparación es bastante sencilla. Generalmente, solo se requiere la aplicación de un enema evacuante un par de horas antes del procedimiento para asegurar que el recto esté limpio. En algunos casos, podríamos indicarte una dieta líquida el día anterior. Es importante que nos comuniques si tomas algún medicamento, especialmente anticoagulantes, para darte las indicaciones correctas.
La proctoscopia no suele ser dolorosa, aunque puedes sentir una leve presión o molestia. Es un examen muy rápido, que dura solo unos 5 a 10 minutos, por lo que generalmente no se requiere sedación. Nuestros especialistas realizan el procedimiento con el máximo cuidado para garantizar tu comodidad en todo momento.
Esa es precisamente la ventaja de este examen. Si observamos alguna lesión sospechosa o un pólipo, podemos tomar una pequeña muestra de tejido (biopsia) en el mismo momento para analizarla. Esto nos permite llegar a un diagnóstico preciso y definir el mejor tratamiento a seguir sin necesidad de procedimientos adicionales.
No se requiere ningún cuidado especial. Podrás retomar tus actividades normales y tu dieta habitual inmediatamente después de salir del consultorio. Si se tomó una biopsia, es posible que notes un mínimo sangrado, lo cual es normal y se detiene solo. Te daremos todas las indicaciones antes de que te vayas.